La caldera que se sustituye

Caldera de gas antigua que se sustituye al cambiar a aerotermia.

Lo que muchos llaman "caldera de aerotermia" es una bomba de calor que sustituye a la caldera de gas o gasoil haciendo lo mismo —calefacción y agua caliente— sin quemar combustible. Cambiarla cuesta orientativamente entre 6.000 y 15.000 €.
Precio medio
10.000€
Precios orientativos. Para un precio exacto, según tu caso.
Mínimo
6000€
Media
10.000€
Máximo
15.000€
Los precios mostrados en esta guía son orientativos y han sido elaborados con fines exclusivamente informativos. No constituyen una oferta comercial vinculante ni un presupuesto cerrado. El precio final puede variar en función de la ubicación, el estado del inmueble, los materiales, la complejidad de los trabajos y las condiciones particulares de cada empresa. Para un precio exacto, según tu caso.
"Caldera de aerotermia" es como mucha gente busca lo que técnicamente es una bomba de calor aire-agua: el sistema que sustituye a la caldera de gas o gasoil y cubre las mismas necesidades —calefacción y agua caliente— pero extrayendo energía del aire en lugar de quemar combustible. No es una caldera en sentido estricto, porque no quema nada, pero hace su mismo trabajo y por eso se la llama así. Cambiar tu caldera por aerotermia cuesta orientativamente entre 6.000 y 15.000 € instalada, antes de subvenciones, y la cifra depende del tamaño de la vivienda y de si tus radiadores actuales sirven o hay que tocarlos.
Esta guía está pensada para quien tiene una caldera de gas o gasoil y se plantea el cambio: cuánto cuesta, cuánto se ahorra, si funciona con los radiadores que ya tienes, qué ayudas hay y cómo es el proceso. Para el panorama general de precios está la guía general de la aerotermia, y la comparación de fondo, en bomba de calor frente a caldera de gas.
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Es la forma coloquial de referirse a una bomba de calor de aerotermia cuando sustituye a la caldera tradicional. La diferencia de fondo: una caldera de gas o gasoil quema combustible para calentar el agua; la aerotermia extrae calor del aire exterior y lo transfiere al agua, consumiendo solo electricidad y entregando varias veces más energía de la que gasta. El resultado para ti es el mismo —radiadores o suelo radiante calientes y agua caliente en los grifos— pero con un consumo mucho menor y sin combustión, sin humos y sin depender del gas o el gasoil. Por eso, aunque el nombre "caldera de aerotermia" no sea técnicamente exacto, describe bien lo que hace: ocupar el lugar de tu caldera.
El precio del cambio depende del tamaño de la vivienda y, sobre todo, de si se conservan los emisores existentes:
| Situación | Qué implica | Precio orientativo |
|---|---|---|
| Piso o vivienda pequeña | Se conservan radiadores aptos a baja temperatura, calefacción y ACS | 6.000 – 9.000 € |
| Vivienda media | Calefacción, refrigeración y ACS sobre emisores existentes | 9.000 – 12.000 € |
| Vivienda grande o con emisores nuevos | Sustitución de emisores o suelo radiante nuevo | 12.000 – 15.000 € |
Lectura clave: lo que más mueve el precio del cambio no es el equipo, sino qué pasa con tus radiadores. Si sirven a baja temperatura, el cambio es directo y económico; si no, hay que recurrir a aerotermia de alta temperatura para conservarlos o sustituirlos, y ahí sube. Por eso la primera pregunta de cualquiera que cambia de caldera es la correcta: ¿funciona con mis radiadores? Lo resolvemos en aerotermia con radiadores.

Caldera de gas antigua que se sustituye al cambiar a aerotermia.

Equipo de aerotermia aire-agua que reemplaza a la caldera de gas o gasoil.

Radiadores existentes conservados tras cambiar la caldera por aerotermia.

Depósito de agua caliente de la aerotermia, que sustituye a la caldera sin combustión.
El cambio tiene sentido en ambos casos, pero el punto de partida importa. Quien viene de una caldera de gasoil suele tener el incentivo más fuerte: el gasoil es caro y poco cómodo (depósito, repostajes), y el ahorro al pasar a aerotermia es muy notable, además de ganar en limpieza y comodidad. Quien viene de una caldera de gas también ahorra, aunque el punto de partida sea algo más barato que el gasoil; el cambio se justifica por el menor consumo, la incorporación del frío en verano y el acceso a subvenciones. En los dos casos, el cambio elimina la combustión dentro de casa y la dependencia del combustible. La comparación con el gas la desarrollamos en aerotermia frente a gas natural.
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Es la duda decisiva al cambiar de caldera, y la respuesta es: a menudo sí. La aerotermia rinde mejor a baja temperatura, y muchos radiadores —sobre todo los de hierro fundido o los sobredimensionados en viviendas bien aisladas— emiten suficiente a baja temperatura, lo que permite conservarlos. Cuando no es así, existe la aerotermia de alta temperatura, diseñada para producir agua tan caliente como una caldera y conservar los radiadores sin obra, a cambio de algo menos de eficiencia. Y como última opción, sustituir los emisores. Lo determina un cálculo de la demanda por estancia, y lo explicamos a fondo en aerotermia con radiadores.
El ahorro viene de la eficiencia: la aerotermia entrega entre tres y cuatro veces más energía de la que consume, por lo que la factura de calefacción y agua caliente baja de forma sensible frente a una caldera de gas y, especialmente, de gasoil. A ese ahorro en consumo se suma el de mantenimiento (sin revisiones de combustión ni dependencia del precio del combustible) y, en verano, la posibilidad de usar el mismo equipo para refrigerar. La inversión inicial es mayor que la de una caldera, pero se recupera con los años de menor gasto, y las subvenciones acortan ese plazo. El detalle de la eficiencia comparada está en bomba de calor frente a caldera de gas.
Este es uno de los casos donde más ayudan las subvenciones. Al sustituir un sistema de combustión por uno renovable, el cambio a aerotermia suele poder acogerse a las ayudas de eficiencia energética y a los Certificados de Ahorro Energético (CAE), que cubren un porcentaje del coste y pueden suponer varios miles de euros, precisamente por la mejora que supone dejar de quemar gas o gasoil. El precio neto tras subvención puede quedar bastante por debajo del de tarifa, así que conviene revisar las ayudas vigentes antes de iniciar el cambio. Lo desarrollamos en subvenciones para aerotermia.
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El cambio sigue unos pasos claros:
Es una intervención de pocos días cuando se conservan los emisores, y algo más larga si hay que sustituirlos.
Los precios se calculan analizando una muestra de más de 19.750 presupuestos reales y consultando a más de 1150 instaladores especializados en Aerotermia, teniendo en cuenta factores como: Potencia (kW), Monobloc vs bibloc y Generación de ACS.
Cambiar tu caldera por aerotermia cuesta orientativamente entre 6.000 y 15.000 € instalada, antes de subvenciones. Un cambio en piso conservando radiadores aptos ronda los 6.000-9.000 €; una vivienda media con calefacción, frío y ACS, unos 9.000-12.000 €; y una vivienda grande o con emisores nuevos, hasta 15.000 €. Lo que más mueve el precio es si se conservan o no los radiadores.
Sí. "Caldera de aerotermia" es la forma coloquial de llamar a la bomba de calor de aerotermia cuando sustituye a la caldera. Técnicamente no es una caldera, porque no quema combustible, sino una bomba de calor que extrae energía del aire; pero hace el mismo trabajo de calefacción y agua caliente.
Sí, y es de los cambios que más compensan, porque el gasoil es caro e incómodo. La aerotermia elimina el depósito y los repostajes, reduce mucho la factura y permite refrigerar en verano. El cambio desde gasoil suele tener, además, buen encaje en las subvenciones por sustituir un sistema de combustión.
A menudo sí, sobre todo con radiadores de hierro fundido o sobredimensionados, que emiten bien a baja temperatura. Si no sirven, la aerotermia de alta temperatura permite conservarlos sin obra, a cambio de algo menos de eficiencia, o se pueden sustituir. Lo confirma el cálculo de la demanda por estancia.
El ahorro viene de la eficiencia: la aerotermia entrega varias veces más energía de la que consume, por lo que la factura baja sensiblemente frente a gas y, sobre todo, frente a gasoil. A ello se suma el ahorro en mantenimiento y la opción de refrigerar en verano. La inversión inicial se recupera con los años y las subvenciones acortan el plazo.
Sí. Al sustituir un sistema de combustión por uno renovable, el cambio suele poder acogerse a las ayudas de eficiencia energética y a los CAE, que cubren un porcentaje del coste y pueden suponer varios miles de euros. Conviene revisar las convocatorias vigentes antes de empezar.
El cambio requiere un estudio previo y una instalación profesional, así que conviene un instalador acreditado que valore tu vivienda, tus radiadores y la ubicación del equipo. Pide al menos tres presupuestos detallados por partidas sobre la misma prestación. Encuentra profesionales verificados en el directorio de instaladores de aerotermia, con cobertura por provincia en Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla.
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