La bomba de calor para piscina

Bomba de calor inverter para piscina instalada en el jardín junto al vaso.

Climatizar una piscina con una bomba de calor (la aerotermia aplicada al vaso) cuesta orientativamente entre 1.500 y 6.000 € instalada, según el tamaño de la piscina y el uso. Esta guía explica cuánto cuesta, qué potencia necesitas, qué dispara el consumo y por qué la cubierta es la decisión que más ahorra.
Precio medio
3000€
Precios orientativos. Para un precio exacto, según tu caso.
Mínimo
1500€
Media
3000€
Máximo
6000€
Los precios mostrados en esta guía son orientativos y han sido elaborados con fines exclusivamente informativos. No constituyen una oferta comercial vinculante ni un presupuesto cerrado. El precio final puede variar en función de la ubicación, el estado del inmueble, los materiales, la complejidad de los trabajos y las condiciones particulares de cada empresa. Para un precio exacto, según tu caso.
Una bomba de calor para piscina es el sistema más extendido y eficiente para climatizar el agua del vaso y alargar la temporada de baño. Es, en esencia, la misma tecnología que la aerotermia de una vivienda —una bomba de calor que extrae energía del aire— aplicada a calentar el agua de la piscina, por lo que también se la conoce como aerotermia para piscina. Su precio orientativo se sitúa entre 1.500 y 6.000 € instalada, antes de nada, y la cifra depende sobre todo del tamaño de la piscina y de cuánto quieras prolongar la temporada.
Esta guía está pensada para responder lo que las fichas de las tiendas no resuelven bien: cuánto cuesta de verdad climatizar tu piscina, qué potencia necesitas según los metros cúbicos de tu vaso, qué dispara el consumo eléctrico y por qué una cubierta o manta térmica es la decisión que más dinero ahorra. Para entender la tecnología de fondo está la guía general de precios de la aerotermia, y la diferencia entre una bomba de calor y un aire acondicionado, en diferencias entre aire acondicionado y bomba de calor.
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El precio instalado depende principalmente del volumen de agua a calentar, que determina la potencia del equipo. Como referencia orientativa para una piscina residencial:
| Tamaño de la piscina | Potencia orientativa | Precio instalado |
|---|---|---|
| Pequeña (hasta 40 m³) | 8 – 9 kW | 1.500 – 2.500 € |
| Media (40 – 70 m³) | 12 – 14 kW | 2.500 – 4.000 € |
| Grande (70 m³ o más) | 17 – 21 kW | 4.000 – 6.000 € |
Lectura clave: el coste lo manda el tamaño del vaso, porque de él depende la potencia del equipo. Pero hay dos decisiones que cambian el resultado tanto como el tamaño: usar una cubierta o manta térmica —que reduce drásticamente la pérdida de calor y permite un equipo más pequeño— y elegir un equipo inverter frente a uno de arranque/parada, más eficiente y silencioso. Acertar en ambas pesa más en la factura a largo plazo que ahorrarse unos euros en el equipo.

Bomba de calor inverter para piscina instalada en el jardín junto al vaso.

Manta térmica cubriendo una piscina para reducir la pérdida de calor y el consumo de la bomba de calor.

Conexión hidráulica con bypass entre la bomba de calor y el sistema de filtración de la piscina.

Piscina climatizada con el agua caliente en otoño, temporada de baño prolongada gracias a la bomba de calor.
Es la pregunta clave, y la que peor responden las fichas de producto. La potencia necesaria depende del volumen de agua, de la temperatura que quieras mantener, de la zona climática y, muy especialmente, de si la piscina está cubierta o no. Como regla orientativa, una piscina residencial cubierta necesita en torno a 1 kW por cada 4-5 m³ de agua; una piscina descubierta, que pierde mucho más calor por evaporación, necesita bastante más potencia para el mismo resultado.
Esto significa que dos piscinas del mismo tamaño pueden necesitar equipos muy distintos según se usen con o sin cubierta. Por eso el dimensionado no se hace mirando solo los metros cúbicos: un buen instalador tiene en cuenta el uso real, la temperatura objetivo y la protección del vaso. Sobredimensionar encarece el equipo sin necesidad; quedarse corto deja el agua templada en los días frescos.
Si solo te quedas con una idea de esta guía, que sea esta: la mayor parte del calor de una piscina se pierde por la superficie, sobre todo por evaporación durante la noche. Una cubierta o manta térmica reduce esa pérdida de forma drástica, y con ella el equipo necesario es más pequeño y, sobre todo, el consumo eléctrico para mantener la temperatura baja mucho. La cubierta no suele venir incluida en el precio de la bomba de calor, pero es la inversión complementaria que antes se amortiza: trabaja gratis cada noche reteniendo el calor que, de otro modo, tendría que reponer el equipo. Climatizar sin cubierta es como calentar una habitación con la ventana abierta.
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Más allá del tamaño, cinco factores mueven tanto la inversión como la factura. El volumen del vaso, que fija la potencia. La cubierta, que determina cuánto calor se conserva. La temperatura objetivo: cada grado de más exige más energía, y mantener 28 °C cuesta bastante más que 24 °C. La temporada: usar la piscina solo en verano es muy distinto de prolongarla a primavera y otoño, y no digamos durante todo el año. Y el tipo de equipo: un inverter ajusta su potencia a la demanda, es más eficiente y silencioso, y aunque cuesta más de entrada, sale rentable en uso continuado frente a uno de arranque/parada. Cuánto consume una bomba de calor en general lo desarrollamos en cuánto consume la aerotermia al mes.
Para climatizar una piscina hay varias vías, y la bomba de calor se ha impuesto por eficiencia. Frente a una caldera (de gas o gasóleo), la bomba de calor consume mucha menos energía para el mismo calor, al aprovechar el calor del aire en lugar de quemar combustible. Frente a los paneles solares térmicos, que son muy económicos de operar pero dependen del sol y no garantizan temperatura en días nublados, la bomba de calor ofrece control y constancia. Y frente a los calentadores eléctricos por resistencia, baratos de comprar pero carísimos de usar, la bomba de calor entrega varias veces más calor por cada unidad de electricidad. Para una piscina residencial que quiera temporada prolongada con un coste de uso razonable, la bomba de calor es casi siempre la opción equilibrada.
Conviene ser claro: a diferencia de la aerotermia para la vivienda, la climatización de una piscina no suele entrar en las ayudas de eficiencia energética. Esas subvenciones están pensadas para la calefacción, la refrigeración y el agua caliente de la vivienda, no para el agua de la piscina, que se considera un uso de ocio. Por eso, salvo convocatorias muy concretas, lo habitual es que el coste de climatizar la piscina corra por cuenta del propietario. Si tu interés es la aerotermia para la vivienda, donde sí hay ayudas, lo tienes en subvenciones para aerotermia.
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Los precios se calculan analizando una muestra de más de 20.400 presupuestos reales y consultando a más de 1260 instaladores especializados en Aerotermia, teniendo en cuenta factores como: Potencia (kW), Monobloc vs bibloc y Generación de ACS.
Entre 1.500 y 6.000 € instalada, según el tamaño del vaso. Una piscina pequeña (hasta 40 m³) ronda los 1.500-2.500 €; una media (40-70 m³), unos 2.500-4.000 €; y una grande (más de 70 m³) o de uso prolongado, entre 4.000 y 6.000 €. El factor que más mueve el precio es la potencia necesaria, que depende del volumen de agua.
Depende del volumen, la temperatura objetivo, el clima y, sobre todo, de si la piscina está cubierta. Como referencia, una piscina cubierta necesita en torno a 1 kW por cada 4-5 m³ de agua, y una descubierta bastante más por la pérdida por evaporación. El dimensionado exacto lo hace el instalador según tu uso real.
Mucho. Es la inversión complementaria que más ahorra, porque la mayor parte del calor de una piscina se pierde por la superficie. Con cubierta, el equipo necesario es más pequeño y el consumo para mantener la temperatura baja de forma notable. Climatizar sin cubierta multiplica el gasto de energía.
Depende del tamaño del vaso, la temperatura objetivo, la temporada y, decisivamente, de si se usa cubierta. La bomba de calor es muy eficiente —entrega varias veces más calor que la electricidad que consume—, pero el consumo se dispara si se climatiza una piscina descubierta o a temperatura alta. La cubierta es la mejor forma de contenerlo.
Un equipo inverter ajusta su potencia a la demanda, es más eficiente y mucho más silencioso, y aunque cuesta más de entrada, compensa en uso continuado. Uno de arranque/parada es más económico y puede bastar para un uso puntual de verano. Para temporada prolongada, el inverter suele salir rentable.
Sí, pero el coste de uso sube mucho fuera de la temporada templada, sobre todo en climas fríos y con la piscina descubierta. Para uso anual conviene un equipo bien dimensionado, cubierta sí o sí, y valorar el gasto energético, que ya no es el de una simple ampliación de temporada.
El dimensionado correcto y la conexión hidráulica conviene dejarlos en manos de un profesional, que valore tu vaso, tu uso y la protección del agua. Pide al menos tres presupuestos detallados sobre la misma piscina y prestación. Encuentra profesionales verificados en el directorio de instaladores de aerotermia, con cobertura por provincia en Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla.
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