La caldera eléctrica calienta el agua de calefacción mediante una resistencia, sin combustión ni salida de humos, lo que la hace la instalación más simple de todo el abanico de sistemas de calefacción. El precio depende sobre todo de la potencia necesaria y de si también produce agua caliente sanitaria, no de la complejidad de la instalación, que es prácticamente la misma en todos los casos. Esta guía cubre el precio por potencia, los 4 escenarios reales y cuándo esta opción compensa frente al gas o la aerotermia.
Antes de seguir, una aclaración importante: si lo único que necesitas es agua caliente y no calefacción, no necesitas una caldera eléctrica, sino un termo eléctrico, un aparato distinto y más barato; lo comparamos con el calentador de gas en termo eléctrico vs calentador de gas. Esta guía trata la caldera eléctrica como sistema de calefacción (radiadores o suelo radiante), con o sin agua caliente incluida.
Lectura clave: el salto de precio no viene de la dificultad de instalación —siempre sencilla, sin humos ni conexión de gas—, sino de la potencia eléctrica que debe soportar el cuadro de la vivienda y de si el equipo produce también agua caliente sanitaria.
Cuándo conviene una caldera eléctrica
Compensa cuando: el consumo de calefacción es bajo (piso pequeño, clima suave, segunda residencia o uso ocasional), no hay suministro de gas en la vivienda o el edificio, o buscas la instalación más simple posible sin humos ni trámites de gas.
No suele compensar cuando: necesitas calentar una vivienda grande de forma continuada en una zona fría, porque el coste del kWh eléctrico frente al de gas dispara la factura de uso. En ese caso, antes de decidirte por una caldera eléctrica, compara con la guía de precio de la aerotermia: una bomba de calor también funciona con electricidad, pero entrega varias veces más calor por cada kWh consumido que una resistencia eléctrica, lo que la hace mucho más barata de usar cuando la demanda de calefacción es alta.
Para el análisis completo de cuándo conviene cada una, tienes la comparativa en caldera de gas o eléctrica: cuál elegir.
Cómo pedir un presupuesto que sea comparable
Un presupuesto serio para una caldera eléctrica debe incluir: la potencia del equipo calculada para tu vivienda, la comprobación de la potencia eléctrica contratada y si hace falta ampliarla, si incluye o no producción de agua caliente sanitaria, el detalle de la instalación hidráulica de conexión a radiadores o suelo radiante, y la garantía documentada por escrito. Pide siempre al menos dos presupuestos sobre la misma potencia para que sean comparables.
En resumen, la caldera eléctrica es la instalación más simple y barata de poner en marcha, pero su coste de uso es mayor cuanto más calientes, así que compensa sobre todo en consumo bajo, segundas residencias o viviendas sin gas. Si tu vivienda necesita calentar mucho, compara antes con la guía de precio de la aerotermia y con la comparativa de caldera de gas o eléctrica antes de decidir.