Mano purgando el aire de un radiador con la llave de purga en la válvula superior, con un trapo y un recipiente debajo.

Cómo purgar los radiadores paso a paso

Quita el aire de los radiadores para eliminar las zonas frías, los ruidos y el exceso de consumo. Cuándo purgarlos, cómo hacerlo bien y qué revisar en la caldera después.

Lluís Massanet

Publicado por

Lluís Massanet

Redactor experto en Climatización

Gonzalo Pérez García-Burgos

Revisado por

Gonzalo Pérez García-Burgos

Especialista en climatización, aire acondicionado y eficiencia operativa

Publicado: 29 de junio de 2026Actualizado: 29 de junio de 2026
RadiadoresCómo se hace
11 min de lectura

Purgar los radiadores es una de las tareas de mantenimiento más sencillas y rentables de la calefacción: consiste en soltar el aire que se acumula dentro de los radiadores para que vuelvan a calentar de forma uniforme.

Cuando un radiador está frío por arriba y caliente por abajo, hace ruidos de borboteo o tarda mucho en calentar, casi siempre es aire atrapado.

Esta guía explica por qué pasa, cada cuánto conviene purgar, cómo hacerlo paso a paso y —algo que muchos olvidan— qué revisar en la caldera después.

Por qué hay que purgar los radiadores

Con el uso, en el circuito de calefacción se acumulan pequeñas bolsas de aire. Como el aire es más ligero que el agua, sube a la parte alta de los radiadores y forma una cámara que impide que el agua caliente llegue a toda la superficie. El resultado son tres síntomas típicos: el radiador calienta por abajo pero está frío por arriba, hace ruidos de borboteo o golpeteo, y la vivienda tarda más en calentarse, lo que se traduce en más consumo de gas para el mismo confort. Purgar elimina ese aire y devuelve al radiador su rendimiento.

Cuándo y cada cuánto purgar los radiadores

El mejor momento es al inicio de la temporada de calefacción, en otoño, antes de los primeros fríos: durante los meses de verano el sistema ha estado parado y suele haber acumulado aire. Como mantenimiento, una vez al año es suficiente en la mayoría de las instalaciones.

Más allá del calendario, hay que purgar siempre que aparezcan las señales: un radiador frío en la parte superior, ruidos en el circuito, o radiadores que no calientan igual que el resto. Si necesitas purgar muy a menudo (cada pocas semanas), no es normal y suele indicar una entrada de aire o una pequeña fuga en el circuito que conviene revisar.

Si tu calefacción es por suelo radiante y no por radiadores, el aire también hay que sacarlo, pero el procedimiento es distinto: lo explicamos en cómo purgar el suelo radiante.

Cómo purgar los radiadores paso a paso

Es un proceso sencillo que puedes hacer tú mismo. Necesitas una llave de purga (o un destornillador plano, según el purgador), un trapo y un recipiente pequeño para recoger el agua.

  1. Apaga la calefacción y deja que los radiadores se enfríen. Purgar en caliente es peligroso (el agua sale muy caliente y a presión) y menos eficaz, porque el agua en movimiento arrastra el aire.
  2. Localiza el purgador, una pequeña válvula situada en la parte superior de un lateral del radiador, en el lado opuesto al mando.
  3. Coloca el trapo y el recipiente debajo del purgador para recoger las gotas.
  4. Abre la válvula despacio, girando la llave o el destornillador en sentido contrario a las agujas del reloj, solo un cuarto o media vuelta. Oirás salir el aire con un silbido.
  5. Espera a que deje de salir aire y empiece a salir agua de forma constante, sin burbujas. Ese es el momento de cerrar.
  6. Cierra la válvula sin forzarla, en cuanto salga agua limpia y continua.
  7. Repite en cada radiador de la casa siguiendo el orden correcto (ver más abajo).

En qué orden purgar los radiadores

El orden importa para hacerlo de una sola vez y bien. La regla general es empezar por la planta más baja y el radiador más cercano a la caldera, e ir subiendo hacia los más alejados y los de las plantas superiores. Así el aire va saliendo de forma ordenada desde el origen del circuito hacia los extremos, que es donde tiende a acumularse. En un piso de una sola planta, empieza por el radiador más próximo a la caldera y termina por el más lejano.

Revisa la presión de la caldera después de purgar

Este es el paso que más gente olvida y el más importante. Al purgar sale agua del circuito, así que la presión de la caldera baja. Si tras purgar varios radiadores la presión queda por debajo de lo normal (en torno a 1-1,5 bar en frío), la caldera puede dar error o no arrancar. Después de purgar, comprueba el manómetro de la caldera y rellena agua si es necesario hasta dejarla en su presión correcta.

Tienes el detalle de cuál es el valor adecuado y cómo ajustarlo en la guía sobre a qué presión debe estar la caldera. Mantener la presión correcta, junto con una temperatura de caldera bien ajustada, es lo que asegura que la calefacción funcione de forma eficiente tras el purgado.

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Cómo purgar un radiador de gas

Cuando se habla de "radiador de gas" se suele hacer referencia a los radiadores de agua de un sistema de calefacción central alimentado por una caldera de gas, que son los más habituales en los hogares españoles.

El procedimiento para purgarlos es exactamente el mismo que se ha descrito: apagar la caldera, dejar enfriar, abrir el purgador hasta que salga el aire y, después, revisar y reponer la presión de la caldera de gas.

No hay ninguna diferencia técnica en el purgado por el hecho de que la fuente de calor sea gas; lo que cambia es que, al depender de una caldera, el control de la presión posterior es imprescindible.

Qué hacer si el radiador sigue frío después de purgar

Si tras purgar un radiador sigue sin calentar bien, revisa estas causas:

  • No sale agua al abrir el purgador: la presión del circuito es demasiado baja. Rellena agua en la caldera hasta la presión correcta y vuelve a intentarlo.
  • El radiador está frío por abajo (no por arriba): no es aire, sino lodos o suciedad acumulada en el fondo. En ese caso hace falta una limpieza del circuito (un lavado), trabajo ya de profesional.
  • Necesita purgarse continuamente: hay entrada de aire o una pequeña fuga en la instalación que conviene localizar.
  • Una llave cerrada: comprueba que las llaves de entrada y salida del radiador (el detentor) estén abiertas.

Si el problema persiste pese a purgar y tener la presión correcta, conviene la revisión de un profesional; y si los radiadores son muy antiguos y rinden mal, puede compensar valorar su sustitución: compara antes los tipos de radiadores y consulta los costes en la guía de precio para cambiar los radiadores.

Preguntas frecuentes

Se apaga la calefacción y se deja enfriar, se abre despacio el purgador de la parte superior del radiador con una llave o un destornillador, se deja salir el aire hasta que sale agua constante y se cierra. Después hay que revisar y reponer la presión de la caldera.

Una vez al año es suficiente en la mayoría de las casas, preferiblemente al inicio de la temporada de calefacción en otoño. Además, siempre que un radiador esté frío por arriba, haga ruidos o no caliente bien.

Las señales son claras: el radiador está caliente por abajo y frío por arriba, hace ruidos de borboteo o golpeteo, o tarda mucho más que el resto en calentar. Todo ello indica aire atrapado.

Empezando por la planta más baja y el radiador más cercano a la caldera, y subiendo hacia los más alejados y los de plantas superiores. En un solo piso, del más cercano a la caldera al más lejano.

Porque al soltar el aire también sale algo de agua del circuito. Por eso, tras purgar, hay que comprobar el manómetro y rellenar agua si la presión ha quedado por debajo de 1-1,5 bar.

Sí. Los radiadores alimentados por una caldera de gas se purgan igual que cualquier radiador de agua; la única diferencia es que después es imprescindible revisar la presión de la caldera de gas.

Sí, es una tarea sencilla que no requiere profesional. Solo necesitas una llave de purga, un trapo y un recipiente, y seguir el orden correcto. Si tras purgar y ajustar la presión el problema sigue, entonces sí conviene un técnico.

Fuentes

  • Buenas prácticas de mantenimiento de instalaciones de calefacción por agua caliente, en lo relativo a la eliminación de aire de los radiadores y el orden de purgado.
  • Documentación técnica de calderas de gas sobre la presión de trabajo del circuito y su reposición tras una pérdida de agua.
  • Recomendaciones de mantenimiento estacional de la calefacción para optimizar el rendimiento y el consumo.

Purgar los radiadores es la forma más rápida y barata de recuperar el rendimiento de la calefacción: elimina las zonas frías, los ruidos y el gasto de más. La clave está en hacerlo con el sistema frío, seguir el orden desde la caldera hacia los extremos y, sobre todo, revisar la presión de la caldera después. Si tras purgar y ajustar la presión algún radiador sigue sin calentar, el problema suele ser otro —lodos o una llave cerrada— y conviene revisarlo; tienes el primer paso en la guía sobre la presión de la caldera.

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