comparativa aerotermia vs gas natural

Aerotermia vs gas natural: ¿Qué me conviene más?

Descubre si la aerotermia o el gas natural es la mejor opción para tu hogar en términos de eficiencia y sostenibilidad.

Lluís Massanet

Publicado por

Lluís Massanet

Especialista en eficiencia energética, climatización y soluciones sostenibles

Publicado: 24 de abril de 2025Actualizado: 18 de febrero de 2026
ClimatizaciónComparativas22 min de lectura
comparativa aerotermia vs gas natural

En el mundo de la eficiencia energética y las renovaciones del hogar, cada vez más familias en España se enfrentan a una pregunta clave: ¿conviene más apostar por un sistema de aerotermia o seguir confiando en el gas natural como fuente principal de calefacción? La elección no es para nada menor, ya que de ella depende tu confort diario, el tamaño de tus facturas de energía y, por supuesto, el impacto ambiental de tu hogar durante los próximos años.

La aerotermia se presenta como una alternativa innovadora y sostenible, que utiliza el aire de afuera como fuente de energía para generar calefacción, refrigeración e incluso agua caliente sanitaria con un nivel de eficiencia difícil de igualar. Por otro lado, el gas natural sigue siendo una opción extendida en muchos hogares españoles, valorada por su disponibilidad y por la familiaridad que genera en quienes la han usado durante décadas.

Por eso, en este artículo vamos a analizar las ventajas, desventajas y diferencias prácticas entre la aerotermia y el gas natural. El objetivo es ayudarte a tomar una decisión informada, que no solo se ajuste a tu presupuesto inicial, sino que también represente una inversión inteligente en tu calidad de vida y en el futuro energético de tu vivienda.

¿Qué es la aerotermia?

La aerotermia es un sistema de calefacción que permite climatizar una vivienda de forma integral: calefacción en invierno, refrigeración en verano y agua caliente durante todo el año. Su principio es sencillo, aunque a primera vista pueda parecer casi mágico: utiliza el aire exterior como fuente de energía.

La manera en cómo funciona la aerotermia en invierno es sencilla, se basa en una bomba de calor que extrae la energía térmica presente en el aire mediante un ciclo de compresión y expansión de un gas refrigerante. Dicho de otro modo, es capaz de aprovechar el calor que siempre existe en el ambiente, incluso cuando las temperaturas son muy bajas. Así, convierte esa energía en calor útil que se transfiere al interior de la vivienda.

Este tipo de instalaciones suele estar compuesto por dos partes principales:

  • Unidad exterior, que capta la energía del aire.
  • Unidad interior, que la transmite al sistema de calefacción, refrigeración o agua caliente sanitaria.

La clave está en que el aire, aunque no lo percibamos, siempre contiene energía aprovechable. Incluso en pleno invierno, cuando el termómetro marca temperaturas cercanas a cero, el sistema es capaz de extraer calor suficiente para mantener la casa confortable. Gracias a los avances tecnológicos, los equipos actuales pueden operar en condiciones climáticas exigentes y adaptarse a diferentes tipos de vivienda en España.

Otra característica relevante es que la aerotermia tiene una vida útil larga, especialmente si se realiza un mantenimiento adecuado. Además, se trata de un sistema flexible, ya que puede integrarse con otras soluciones energéticas como las placas solares, lo que permite cubrir gran parte de las necesidades de climatización y agua caliente de manera coordinada

Ventajas de la aerotermia

Uno de los aspectos que más llaman la atención del sistema de aerotermia es su capacidad para ofrecer mucho más que una simple alternativa al gas. No hablamos solo de un cambio tecnológico, sino de una forma distinta de entender cómo climatizamos nuestros hogares. La aerotermia aprovecha el aire exterior como fuente de energía, lo que abre la puerta a un modelo más eficiente, sostenible y adaptable a las necesidades actuales de confort.

Pero ¿qué significa esto en la práctica? Significa que con un solo sistema es posible cubrir varias funciones que antes requerían instalaciones diferentes, que su rendimiento puede marcar una diferencia notable en el consumo energético de una vivienda y que, además, se integra de manera natural con otras soluciones verdes como las placas solares.

Así que ahora repasamos las principales ventajas de la aerotermia, para entender por qué está ganando tanto protagonismo en la climatización de hogares en España.

  • Eficiencia energética alta: puede alcanzar un coeficiente de rendimiento (COP) de 3 a 5, lo que significa que por cada kilovatio de electricidad consumida, produce entre tres y cinco kilovatios de energía térmica. Imagina pagar 1 euro y recibir 4 euros de vuelta; así funciona la aerotermia en términos energéticos.
  • Bajo impacto ambiental: al ser una energía verde, tiene una huella de carbono reducida comparada con el gas. No quema combustibles fósiles, por lo que no emite gases contaminantes en tu hogar.
  • Versatilidad: no solo calienta, sino que también puede enfriar el aire y proporcionar agua caliente sanitaria (ACS). Es como tener tres sistemas en uno, lo que simplifica las instalaciones en casa.
  • Compatibilidad con energía solar: si ya tienes o estás pensando en instalar paneles fotovoltaicos, la aerotermia es tu compañera perfecta, pudiendo funcionar casi a coste cero durante muchas horas del día.
aerotermia vs gas natural

Desventajas de la aerotermia

Si bien la aerotermia se ha consolidado como una de las soluciones más prometedoras dentro del mundo de las energías verdes, es importante tener en cuenta que no todo son beneficios. Aunque destaca por su alta eficiencia y por ser un sistema cada vez más popular en la climatización de viviendas, también presenta ciertos retos que conviene valorar antes de tomar una decisión.

Al tratarse de una tecnología moderna, requiere condiciones específicas para su instalación y una inversión que no siempre resulta accesible. Además, su rendimiento, aunque muy elevado en la mayoría de escenarios, puede verse condicionado por factores externos como el espacio disponible o el clima de la zona.

En otras palabras, antes de apostar por este tipo de sistema, merece la pena conocer también cuáles son las desventajas de la aerotermia para tener una visión completa y equilibrada de lo que supone incorporar esta tecnología al hogar y aquí te contamos al respecto: 

  • Inversión inicial elevada: la instalación completa puede suponer un desembolso importante, entre 7.000 y 15.000 euros dependiendo del tamaño de tu vivienda y el tipo de sistema.
  • Necesidad de espacio exterior: requiere la instalación de una unidad exterior, lo que puede ser un problema en pisos sin terraza o balcón amplio.
  • Rendimiento variable según clima: aunque funciona en climas fríos, su eficiencia disminuye cuando las temperaturas exteriores son extremadamente bajas, algo a considerar en zonas de montaña.

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¿Qué es el gas natural?

El gas natural es un combustible fósil que se utiliza de forma masiva en España para la calefacción de viviendas y la producción de agua caliente. Su funcionamiento en los hogares se basa principalmente en calderas de gas, que queman este combustible para generar calor. Ese calor se distribuye después a través de radiadores o sistemas de suelo radiante, ofreciendo un confort inmediato y bien conocido por millones de familias.

Una de sus ventajas logísticas es que el gas llega directamente a los hogares mediante una red de distribución subterránea. Esto significa que, a diferencia de otros combustibles como el gasóleo o el propano, no requiere espacio de almacenamiento ni recargas periódicas, lo que facilita su uso.

En la actualidad, la tecnología ha evolucionado hacia sistemas de condensación de gas natural, que aprovechan mejor la energía contenida en los humos de combustión, logrando un rendimiento más alto que las calderas tradicionales y reduciendo el consumo.

Sin embargo, cada vez son más los hogares que se plantean si seguir con este modelo o cambiar gas por aerotermia, ya que mientras el gas sigue siendo una opción extendida, la aerotermia aparece como una alternativa verde, más alineada con los objetivos de sostenibilidad a medio y largo plazo.

Ventajas del gas natural

El gas fósil ha sido durante décadas la fuente de energía preferida para millones de hogares en España. Y no es casualidad, pues es un sistema que combina practicidad, fiabilidad y un coste de acceso relativamente bajo en comparación con otras alternativas modernas como la aerotermia.

Si te has preguntado alguna vez por qué tantos hogares siguen confiando en este sistema, la respuesta está en una serie de características que lo hacen atractivo todavía hoy. A continuación, repasamos las principales ventajas del gas natural, para entender mejor qué lo mantiene como una opción competitiva frente a alternativas como cambiar gas por aerotermia.

  • Abundancia y estabilidad: es una de las fuentes de energía más utilizadas en los hogares españoles, lo que asegura un suministro estable. La red de distribución está muy extendida, especialmente en zonas urbanas.
  • Coste inicial inferior: la instalación de una caldera suele ser más económica que la introducción de sistemas de aerotermia complejos. Puedes tener una caldera de condensación instalada por unos 2.000-3.000 euros.
  • Potencia inmediata: proporciona calor rápidamente, sin tiempos de espera para alcanzar la temperatura deseada. Cuando enciendes el calefactor, notas el calor en cuestión de minutos.
  • Tecnología madura y probada: los sistemas de gas llevan décadas funcionando y mejorando, lo que significa que son fiables y los técnicos están muy familiarizados con su mantenimiento.
aerotermia vs gas natural.

Desventajas del gas natural

Aunque el gas fósil sigue siendo una de las fuentes de energía más utilizadas en España y cuenta con una infraestructura consolidada, no está exento de limitaciones importantes que conviene considerar. Al fin y al cabo, hablamos de un combustible fósil, lo que implica consecuencias tanto a nivel ambiental como económico y práctico.

Más allá de su fiabilidad y de la familiaridad que genera en muchos hogares, existen aspectos menos visibles que pueden marcar la diferencia a la hora de decidir entre aerotermia y gas. Desde factores relacionados con la sostenibilidad hasta cuestiones de dependencia energética o costes asociados al mantenimiento, el gas natural presenta ciertas desventajas que, en algunos casos, pueden pesar tanto como sus beneficios.

Por eso, a continuación, repasamos sus principales inconvenientes para tener una visión completa y equilibrada de lo que implica apostar por esta fuente de energía.

  • Emisiones de CO2: al ser un combustible fósil, su combustión libera dióxido de carbono, contribuyendo al efecto invernadero.
  • Dependencia de suministro externo: España importa la mayor parte del gas que consume, lo que nos hace vulnerables a fluctuaciones de precios internacionales.
  • Necesidad de mantenimiento y revisiones: las calderas de gas requieren revisiones anuales obligatorias por seguridad, lo que supone un gasto adicional.
  • Limitación a calefacción y ACS: a diferencia de la aerotermia, no puede proporcionar refrigeración en verano.

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Comparativa de aerotermia y gas natural

Llegados a este punto, ya hemos visto qué es la aerotermia, qué representa el gas y cuáles son las ventajas y desventajas de cada sistema. Sin embargo, es normal que tanta información pueda resultar algo abstracta si no la ponemos frente a frente. 

Para facilitar esta tarea, hemos preparado una tabla donde se recogen las diferencias clave: desde la inversión hasta la eficiencia energética, el impacto ambiental, el mantenimiento o la posibilidad de integración con energías renovables como las placas solares.  De esta manera podrás visualizar de un solo vistazo qué ofrece cada opción y qué implicaciones tiene para tu hogar a corto, medio y largo plazo.

AspectoAerotermiaGas Natural
EficienciaAlta, hasta un COP de 5Media, 90-110% en calderas de condensación
Coste inicialSuperior (7.000-15.000€)Inferior (2.000-3.000€)
Coste de operaciónMás bajo a largo plazoVariable según precios de mercado
Impacto ambientalMuy bajo, energía renovableMedio, debido a la combustión
Compatibilidad climáticaIdeal para climas templados/moderadosFunciona bien en casi cualquier climatología
Vida útil15-20 años10-15 años
Mantenimiento anualSimple, menos exigenteObligatorio, más complejo

Análisis de costes: aerotermia o gas natural ¿Cuál es más rentable?

Cuando se trata de decidir entre aerotermia y gas fósil, el aspecto económico suele ser uno de los más determinantes. No basta con fijarse en lo que cuesta la instalación inicial, del mismo modo que al comprar un coche no solo valoramos el precio de compra, sino también cuánto nos costará mantenerlo en carretera durante los próximos años. En climatización pasa exactamente lo mismo: conviene analizar tanto la inversión como los costes operativos a largo plazo y el tiempo de retorno de esa inversión.

Inversión inicial

La aerotermia requiere una inversión más alta al comienzo. Un sistema de aerotermia completo para una vivienda de unos 90 m² puede oscilar entre los 7.000 y 15.000 euros, dependiendo de la marca, la potencia, si se instala con suelo radiante de baja temperatura o con fancoils, y de las particularidades de la vivienda. Este desembolso inicial puede parecer elevado, pero hay que considerarlo como una inversión a largo plazo.

Por su parte, el calefactor de gas es mucho más asequible al inicio. Una caldera de gas de condensación instalada ronda entre 2.000 y 3.000 euros, un coste mucho más bajo comparado con la aerotermia. Eso sí, si la vivienda no dispone de radiadores o de un sistema de suelo térmico con caldera de gas, habrá que añadir ese gasto extra, lo que puede elevar la cifra final.

Costes operativos

Aquí es donde se empieza a notar la diferencia real. La aerotermia, gracias a su eficiencia (COP 3–5), es capaz de generar entre tres y cinco veces más energía de la que consume. Dicho de otro modo: por cada euro invertido en electricidad, se obtienen hasta 4 euros de calor útil. En una vivienda bien aislada, esto puede traducirse en facturas de 50 a 80 euros mensuales en los meses más fríos del invierno, incluso con sistemas como el suelo radiante de baja temperatura, que aprovechan mejor la eficiencia del equipo.

En cambio, la caldera de gas fósil tiene limitaciones. Incluso los modelos más modernos de condensación apenas superan el 100% de eficiencia teórica, ya que aprovechan el calor de los gases de combustión. Esto significa que los costes de funcionamiento tienden a ser más altos, especialmente en momentos de subidas del precio del gas. Una familia media suele gastar entre 80 y 120 euros mensuales en calefacción durante los meses de mayor demanda.

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Retorno de la inversión

La gran pregunta es: ¿cuándo compensa económicamente cambiar gas por aerotermia? La respuesta depende de múltiples factores: tamaño de la vivienda, aislamiento térmico, tarifas energéticas y posibles ayudas disponibles. En términos generales, la aerotermia suele amortizarse en un periodo de 5 a 8 años frente a la calefacción de gas, gracias al ahorro mensual en la factura energética.

Además, si se accede a subvenciones o programas de apoyo a energías verdes, que en algunos casos pueden cubrir hasta un 40% de la inversión, el tiempo de amortización se reduce de forma considerable. Esto convierte a la aerotermia en una alternativa cada vez más atractiva frente a la tradicional caldera de gas.

Impacto ambiental: ¿Qué sistema es más sostenible una caldera de gas natural o la aerotermia?

En el debate entre aerotermia o gas natural, la sostenibilidad es un factor clave. Ya no se trata solo de cuánto gastamos en nuestras facturas, sino también de qué huella dejamos en el planeta con cada sistema calefactor que utilizamos.

Aerotermia: energía renovable del aire

La aerotermia parte con una clara ventaja: utiliza el aire como fuente de energía verde. Esto significa que su impacto ambiental directo es prácticamente nulo, ya que no quema combustibles fósiles. Las emisiones indirectas dependen únicamente de la procedencia de la electricidad que consume la bomba de calor. 

Y aquí está el detalle importante: en España, cada vez más de esa electricidad procede de fuentes renovables como la solar, la eólica o la hidráulica. Así que, si tu instalación de aerotermia además se combina con placas solares fotovoltaicas, el consumo eléctrico puede reducirse casi a cero durante muchas horas del día, haciendo que la huella de carbono del sistema sea mínima o incluso nula.

Gas natural: un fósil más “limpio”, pero fósil al fin

El gas natural, por otro lado, es considerado el combustible fósil más limpio porque emite menos contaminantes locales que el carbón o el gasóleo. Sin embargo, sigue generando emisiones de dióxido de carbono (CO₂) cada vez que se utiliza. Una caldera de gas doméstica puede llegar a emitir entre 1,5 y 2,5 toneladas de CO₂ al año, dependiendo del tamaño de la vivienda y del consumo. Además, no solo hablamos de emisiones en casa: la extracción, el transporte y la distribución de gas también tienen impacto ambiental.

El contexto europeo de la descarbonización

La Unión Europea tiene como objetivo reducir de forma drástica las emisiones en las próximas décadas, y en ese camino se están limitando progresivamente los sistemas basados en combustibles fósiles. De hecho, en muchas ciudades españolas se están implementando zonas de bajas emisiones que restringen la actividad de tecnologías más contaminantes. 

En este escenario, optar por aerotermia no solo es una decisión energética, sino también una apuesta por alinearse con las políticas de sostenibilidad y con el futuro de la climatización en Europa.

Confort y usabilidad: La experiencia del usuario

Cuando pensamos en sistemas de climatización, solemos fijarnos en los costes y en las cifras de eficiencia, pero lo cierto es que la experiencia de confort diario es igual de importante. Al fin y al cabo, se trata de cómo sentimos nuestra casa en invierno y en verano, y eso no siempre se refleja en las estadísticas.

Aerotermia: calor uniforme y ambiente saludable

Uno de los puntos fuertes de la aerotermia es su capacidad para trabajar con suelo térmico de baja temperatura. Este sistema distribuye el calor de manera uniforme: comienza desde el suelo, calienta primero los pies y va ascendiendo poco a poco hasta alcanzar el resto de la estancia. El resultado es una sensación de bienestar muy natural, sin corrientes de aire ni contrastes bruscos de temperatura.

Además, a diferencia de otros sistemas calefactores, no reseca el ambiente, lo que contribuye a mantener un nivel de humedad más agradable y saludable dentro de la vivienda. Este detalle puede parecer pequeño, pero marca la diferencia en la comodidad diaria, sobre todo en hogares donde hay niños o personas sensibles a los ambientes secos.

Gas natural: rapidez, pero con contrastes

La calefacción de gas mediante radiadores tradicionales ofrece otra experiencia: el calor se percibe de forma más inmediata. Al encender la caldera, los radiadores alcanzan rápidamente una alta temperatura y transmiten calor al espacio en cuestión de minutos. Esto resulta muy práctico en hogares donde se busca calidez rápida tras llegar de la calle en un día frío.

Sin embargo, este sistema suele crear diferencias notables dentro de la misma habitación: cerca de los radiadores puede hacer mucho calor, mientras que en otras zonas se siente más fresco. Además, al trabajar a temperaturas altas, los radiadores tienden a resecar el aire, algo que en invierno puede resultar menos confortable.

Ventaja extra: la refrigeración con aerotermia

Otra diferencia importante está en el verano. La aerotermia no se limita solo a calentar: también puede refrigerar la vivienda, utilizando el mismo sistema de losa radiante o mediante fancoils. Esto significa que con un solo equipo cubres tanto calefacción como climatización, algo que el gas fósil no puede ofrecer. Si eliges gas, necesitarás un sistema de aire acondicionado independiente para los meses más calurosos, lo que supone una instalación adicional y un consumo energético extra.

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Recomendaciones de uso según el tipo de vivienda

No todas las viviendas son iguales, y por eso no existe un sistema de climatización que sea perfecto para todos. El rendimiento de la aerotermia y del gas depende mucho del tipo de casa, de la antigüedad de la instalación y del uso que se le dé al inmueble. Vamos a analizar qué conviene más en distintos escenarios:

Para viviendas nuevas o rehabilitaciones integrales

En este caso, la aerotermia se lleva el primer puesto. Cuando se diseña una vivienda desde cero o se acomete una reforma completa, se tiene la oportunidad de planificar el sistema de climatización en conjunto con el aislamiento y la distribución del calor.

Lo ideal es instalar suelo térmico con aerotermia, ya que este trabaja con agua a baja temperatura (30-40 °C) y logra un confort uniforme con un consumo energético muy bajo.
Además, se puede aprovechar la instalación para tener también refrigeración en verano, eliminando la necesidad de equipos adicionales de aire acondicionado.

Si se combina con un buen aislamiento térmico, ventanas de alta eficiencia y orientación adecuada de la vivienda, el resultado es una casa preparada para el futuro, con un gasto energético mínimo y menor huella ambiental.

 

En resumen : para quien construye o reforma a fondo, la aerotermia es una inversión estratégica que aumenta el valor del inmueble y reduce facturas durante décadas.

Para pisos en edificios antiguos

Aquí la situación cambia. En bloques de viviendas construidos hace varias décadas, lo más común es encontrar instalaciones de gas con radiadores de alta temperatura. En estos casos, la opción más práctica suele ser renovar la caldera común por una moderna de condensación. Esto mejora la eficiencia sin necesidad de grandes obras y aprovecha la red ya instalada.

Sin embargo, la aerotermia no queda descartada. Existen equipos compactos de aerotermia diseñados para pisos, que pueden conectarse a los radiadores existentes. Aunque la eficiencia no alcanza el mismo nivel que con suelo térmico, sí pueden reducir el gasto energético y, sobre todo, mejorar la sostenibilidad. La clave está en valorar la relación entre espacio disponible, presupuesto y expectativas de ahorro a largo plazo.

 

Así que … en un piso antiguo, el gas sigue siendo práctico y económico a corto plazo, pero la aerotermia puede ser viable si se busca un paso hacia la eficiencia energética sin grandes reformas.

Para segundas residencias

Cuando hablamos de viviendas que se usan solo en vacaciones o fines de semana, el enfoque debe ser diferente. En estos casos, el calefactor de gas resulta atractivo porque la inversión es más baja y no requiere una planificación tan compleja. Además, solo se necesita encender la caldera y los radiadores al llegar para proporcionar calor rápido, algo que es muy útil en estancias cortas.

La aerotermia, en cambio, tiene sentido sobre todo en casas de uso continuo, donde se puede amortizar la inversión con el ahorro energético en el día a día. En una segunda residencia que pasa meses vacía, el retorno de inversión será mucho más lento.

Una excepción podría ser una vivienda turística o de alquiler vacacional: en ese caso, la aerotermia podría aportar un valor añadido de confort y eficiencia que incremente su atractivo para los huéspedes.

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Pros y contras

 Elegir entre gas fósil y aerotermia no siempre es sencillo. Cada sistema tiene sus ventajas y desventajas, que pueden variar según el tipo de vivienda, el uso que le des y, por supuesto, tu presupuesto. De esta forma, podrás identificar de un vistazo cuál encaja mejor con tus necesidades y estilo de vida.

SistemaProsContras
AerotermiaAlta eficiencia, bajo impacto ambiental, versatilidad, refrigeración incluida, compatible con energía solarCoste de instalación alto, requiere espacio para unidad exterior, menor rendimiento en climas extremadamente fríos
Gas NaturalInstalación más barata, suministro estable, calor rápido, tecnología probadaMás emisiones de CO2, coste operativo variable, dependencia de combustibles fósiles, no refrigera

Conclusión

Tanto la aerotermia como el gas fósil tienen argumentos de peso a su favor, y la elección final dependerá de tres factores clave: tus prioridades, el tipo de vivienda y tu presupuesto para instalar caldera.

Si tu objetivo es apostar por un sistema ecológico, eficiente a largo plazo y alineado con la transición energética, la aerotermia es la mejor inversión. Es como plantar un árbol: al principio requiere esfuerzo y una inversión considerable, pero con el tiempo se traduce en confort, ahorro y sostenibilidad.

Por otro lado, si buscas una solución fiable, asequible en la instalación inicial y práctica en viviendas ya adaptadas, el calefactor con gas fósil sigue siendo una alternativa válida, sobre todo en pisos o edificios donde ya existe red de gas y radiadores instalados.

Lo más importante es entender que no existe una solución única para todos los hogares, así que antes de elegir, pregúntate lo siguiente:

  • ¿Qué peso tiene para ti la sostenibilidad?
  • ¿Prefieres ahorrar desde el primer día o a largo plazo?
  • ¿Tu vivienda está preparada para una instalación moderna como el suelo térmico o es más práctico mantener los radiadores con una caldera?

Responder a estas preguntas te acercará a la decisión correcta.

Y recuerda: no estás solo en este proceso. Si todavía tienes dudas, lo mejor es contar con la orientación de profesionales. En Hogarconfort podemos ayudarte a analizar tu caso particular y recomendarte la opción que mejor se ajuste a tu estilo de vida.

Al final, la verdadera inversión no es solo en calefacción, sino en un hogar cómodo, eficiente y preparado para el futuro.

Preguntas frecuentes

El gas es más barato en la instalación inicial, pero la aerotermia supone un mayor ahorro en la factura energética a largo plazo.

Sí, aunque lo ideal es instalarla con losa radiante. También puede funcionar con radiadores existentes, pero con menor eficiencia

Sí, una de sus grandes ventajas es que puede ofrecer calefacción en invierno y refrigeración en verano, algo que el gas no puede hacer.

La aerotermia contamina menos, ya que aprovecha energía limpia del aire y no emite CO₂ directamente. El gas, aunque más limpio que otros fósiles, sí libera emisiones.

 La caldera de gas necesita revisiones anuales obligatorias. La aerotermia, en cambio, apenas requiere mantenimiento más allá de revisiones preventivas

Sí, aunque en zonas muy frías puede requerir un apoyo eléctrico puntual. Con un buen aislamiento, sigue siendo muy eficiente.

Sí, y de hecho es una de las combinaciones más eficientes y sostenibles, ya que reduce al mínimo el consumo eléctrico de la red.

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